sábado, 27 de agosto de 2011

Aceptación

Me cuesta trabajo aceptar que soy border y que así seré y viviré hasta el resto de mis días. No soy de los "normies", pertenezco, eso sí, a una clasificación especial: la del "border analizado", pero esto no me da derecho a devaluar a los que niegan su estado fronterizo y mucho menos a sentirme superior a los psicóticos, quienes a final de cuentas, pueden resultar sabios y artistas.

Un border es escapista y debe tener un lugar para escaparse. Yo puedo ir a refugiarme con mi locura a mi casa de San Nicolás, en Chiapas. Donde la aridez queretana se olvida y da paso a una lluvia constante.

Un border como yo, se da el gusto de regalar dos parejas de gansos a una amiga y crear un estado de felicidad por ello a cuatro brujas de distintas latitudes y distintos idiomas. Incluso sentí la amistad de los gatos de la casa de mi amiga, quienes al ver a los gansos, tenían una expectativa de comida diferente.

Un border como yo, acepta cínicamente su machismo, aunque este atributo sea más bien de los neuróticos y no de quienes disfrutamos del "objeto parcial", de los que somos "polimorfos perversos". El goce que he disfrutado anoche es algo que me pudo confundir, pero en realidad me puso en condición de arraigo y de aceptación.

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