Estoy en el Aeropuerto de Phoenix leyendo un libro que se llama "The Art of Procastination", de un profesor de Filosofía de Stanford llamado John Perry.
Este autor propone algo que realmente me hace juzgarme de manera menos severa (ya lo iba haciendo), con respecto a todo lo que tengo amontonado en mi mesa de trabajo. Al parecer, hacemos lo que inconscientemente creemos que es importante. De esto último no se ha dado cuenta el profesor Perry.
Se puede justificar la postergación (procastination), en la medida en que nos alejamos del perficcionismo y nuestro narcisismo se cae.
Postergo porque hay cosas de la vida que me gusta disfrutar más de otras. ¿Hago daño con ello?, paradójicamente, no.
Hay decisiones que mejor no hay que tomar y cosas que mejor no hay que hacer. La lista de prioridades, debe seguir haciéndose como hasta ahora: empezando por el último.
Por Cierto, mi regreso a Querétaro no puede postergarse. Mis actividades me están esperando para ser postergadas.

