Eres un border. Esta es una frase con la que a muchos de
nosotros nos excluyen o bien algo relacionado con eso.
Los que sufrimos el trastorno fronterizo de la personalidad
somos personas útiles que podemos ser felices si no se preocupan por adaptarnos
a fuerza a una sociedad en decadencia moral. ¿Cuál es la argumentación de la “normalidad”
para proscribirnos? La American Psychiatric Asociation da cuenta de 9 criterios
diagnósticos. Los psicoanalistas hacen otro tanto y hablan de difusión de identidad,
impulsividad y fallas en la estructura de carácter. La gente común y corriente
no nos temería si no fuera por los especialistas de la llamada salud mental.
Los border somos agresivos porque no nos gusta la doble
moral de la sociedad ni la de los que nos criaron. Sufrimos abuso, agresión,
hemos vivido en ambientes violentos y hemos recurrido de manera equivocada a un
sinnúmero de paliativos – religión, alcohol, drogas, sexualidad desenfrenada,
relaciones efímeras -, pero nada nos ha curado conforme a los cánones de la
sociedad.
A veces, de plano tenemos que aislarnos para no sufrir el
juicio. Nos anticipamos al rechazo. Otras veces, trágicamente caemos en la
cárcel y en los hospitales psiquiátricos. Nos matan y nos matamos.
No hay que olvidar que también somos creativos, amorosos,
intensos, revolucionarios, agentes del cambio. Tal vez por esto último nos
odian más quieren quieren conservar un orden social podrido.
Pero el caos acumulativo en el que la sociedad está cayendo
nos dará la razón.